Soporte e Instalaciones Informáticas

Soporte e Instalaciones Informáticas

Para atender las necesidades en sus sistemas informáticos.

Oficinas de Farmacia

Soluciones para Oficinas de Farmacia

Proporcionamos soluciones informáticas para la mejor gestión y funcionamiento de las oficinas de farmacia.

Desarrollo de Software e Internet

Desarrollo de Software e Internet

Desarrollo de software y soluciones en internet.

Soluciones de Transporte y Control de Accesos

Soluciones de Transporte y Control de Accesos

Soluciones de Transporte y Control de Accesos.

¿Qué es un SAI?

El SAI: Sistema de Alimentación Ininterrumpida (Uninterruptible Power Supply [UPS] en inglés), es un dispositivo que gracias a sus baterías, puede proporcionar energía eléctrica por un tiempo limitado a todos los dispositivos que tenga conectados en ausencia de tensión de entrada (por ejemplo, durante un apagón).

Otra función destacable de estos equipos es la de mejorar la calidad de la energía eléctrica que llega a las cargas, filtrando cualquier tipo de subida o bajada de tensión y evitando así cualquier daño eléctrico.

Los SAI llevan utilizándose mucho tiempo en aplicaciones médicas, industriales e informáticas, protegiendo cargas críticas que requieren estar en todo momento operativas y sin fallos (con un suministro eléctrico de calidad, sin picos o caídas de tensión).

Cada vez más, el uso de estos dispositivos se ha ido extendiendo a otros sectores de negocio y entornos domésticos en los que la pérdida de datos, conectividad u operatividad de los equipos puede resultar un trastorno importante en la actividad.

¿Por qué utilizar un SAI?

Una de las funciones principales que tiene un SAI es la de abastecer de energía eléctrica acumulada en sus baterías cuando se producen cortes de “luz”, impidiendo así posibles averías de los dispositivos conectados al evitar que se apaguen repentinamente. Pero no es la única función: la mayoría de los sistemas de alimentación ininterrumpida disponen de un regulador de tensión lo que garantiza una estabilidad en la corriente de salida para lograr una alimentación más constante. Esto ayuda a extender la vida útil de los equipos conectados al SAI. 

Un dispositivo indispensable en el entorno empresarial para proteger la integridad de la información y asegurar el acceso ininterrumpido a la misma.

Lo ideal es colocar un SAI en equipos que requieran de especial protección en estos casos, como pueden ser equipos informáticos de los cuales dependan un gran número de usuarios como es el caso de los servidores, debido a la necesidad de estar en todo momento operativos y sin errores.

En general, las anomalías eléctricas se clasifican en nueve tipos:

  1. Fallo de tensión: cuando el suministro eléctrico se interrumpe por completo.
  2. Bajada de tensión: cuando la tensión baja durante un período breve de tiempo, incluso de unos pocos milisegundos.
  3. Subida de tensión: cuando la tensión sube por encima de un 110% de lo normal durante un período breve de tiempo.
  4. Tensión baja: cuando la tensión es baja durante largos períodos de tiempo, que pueden ir desde unos minutos a varios días.
  5. Tensión alta: cuando la tensión es alta durante largos períodos de tiempo.
  6. Ruido eléctrico: distorsiona la señal con ruido de alta frecuencia generado por interferencias eléctricas o electromagnéticas.
  7. Variaciones de frecuencia: cuando alteran la frecuencia de la onda, que en Europa es de 50Hz.
  8. Conmutaciones transitorias: pequeñas bajadas de tensión causadas por transitorios que habitualmente se producen en el orden de los nanosegundos.
  9. Distorsiones armónicas: que cambian la forma de onda habitual que debe ser una sinusoide. Suelen estar causadas por cargas no lineales, como las que generan los variadores de control de motores (por ejemplo de un ascensor) o las impresoras y copiadoras láser.

Tipos de tecnologías

Existen tres tipos de tecnologías distintas asociadas a un SAI / UPS:

SAI Off-Line o en estado de espera (Off-Line/Standby)

Estos equipos proporcionan la protección más básica de todas. Aquí la red de entrada pasa directamente a la salida hasta que se produce un fallo, momento en que es el inversor quien se encarga de suministrar la energía. Esta tecnología es de bajo coste y ofrece una protección suficiente para entornos domésticos o de baja criticidad.

No es adecuada en los casos en que la red eléctrica es de baja calidad (por ejemplo, en los polígonos industriales) o sujetos a frecuentes interrupciones. Recomendados para equipos de consumo.

SAI Interactivo (In-Line)

Esta tecnología de SAI protege contra 5 de los 9 problemas asociados a alteraciones del suministro eléctrico: fallos, subidas y bajas de tensión puntuales y continuadas (gracias a su capacidad para estabilizar la tensión de entrada).

Este tipo de SAI regula las variaciones de tensión mediante elevaciones o reducciones de la tensión de la red. Durante estas intervenciones, el SAI utiliza sus baterías para realizar la regulación de la tensión. Sólo en caso de ausencia de suministro o anomalía grave conmuta para empezar a generar su propia alimentación.

Su uso común puede ser para equipos informáticos, electrónica de red, cámaras de seguridad, equipamiento de laboratorio, equipos de consumo delicados, etc.

SAI en línea (On-Line)

Estos equipos, aunque suponen un mayor coste inicial, tienen la tecnología más avanzada y protegen de las 9 anomalías eléctricas, además de poseer un mayor rendimiento (factor de potencia superior a las gamas básicas).

En este sistema, la batería y el inversor están permanentemente siendo utilizados, lo que garantiza una máxima respuesta en tiempo y forma ante el evento de falla de red. Además, también pueden corregir los desplazamientos de frecuencia, ya que regeneran la onda alterna permanentemente.

Disponen de todo tipo de accesorios opcionales: ampliación de baterías para aumentar el tiempo de autonomía, tarjetas de comunicación por red para informar de anomalías, interruptores bypass externos, etc.

Se recomienda su uso en equipos críticos y en aquellos que requieran alimentación permanente y de los que se dependa para el transcurso de la actividad. Algunos ejemplos de uso habituales son: servidores, estaciones de trabajo de altas prestaciones, redes de voz/datos y equipamiento industrial.